
La última cumbre para sostener un sistema económico que se cae, ha sido decepcionante.
Nuestros líderes se preocupan más en preconizar discursos complacientes, vacíos o simplemente populistas.
¿Qué podemos hacer nosotros como pequeños partícipes de este sistema?
Qué pasa si empezamos a premiar a empresas que cuidan a sus trabajadores y familias, a las que fomentan el reciclado o las energías renovables. Y si potenciamos el comercio justo y utilizamos la banca ética y responsable. Y si donamos el doble del 0,7% que muchos estados que ni siquiera donan.
Escribía John Stuart Mill que el hombre dispone de libertad para ejercerla, no para destruirla.
Pongámonos manos a la obra.