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sábado, 8 de septiembre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
martes, 4 de enero de 2011
LA DONCELLA DE LA EQUIDAD

Ignorancia ignorada por el que ciego mira,
y no ve más allá de la aquejumbrada vida.
Sin esperarla, hacia mi viene.
Hija de la noche, gélida dama de la triada del hado.
Oscuras fatalidades se avienen hacia los hombres;
-Eres Tánatos, acaso Átropos, dispuesta a el hilo cortar
con plateadas tijeras? ,
o nos aguardan las keres y su violenta muerte?-
-Yo soy muchas y una sola al mismo tiempo,
temida por dioses y mortales, escapar de mí no podrán,
y allí donde se ocultaren el filo de mi guadaña en sus pupilas brillará_.
Arrebataste almas a nacidos y no nacidos,
vidas plenas y otras que apenas apuntan.
En el albor de los tiempos venerada tu imagen fue,
jugadores osados,
quisieron a un juego jugar,
mas perdida ya la partida estaba,
siglos antes de empezar.
Ay de aquellos que te temen! e implorando
se arrodillan;
no saben que como hada dulce,
sus sufrimientos evitas,
y por fin iguales todos,
ante tus pies hermanados.
Disipad pues, vuestros temores,
para los ojos cerrar,
que en su manto nos acoge
la doncella de la equidad.
Poesía gentileza de mi amiga Zinadia.
domingo, 1 de agosto de 2010
Vientos del pueblo me llevan
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Miguel Hernandez;
Pequeño homenaje a ese chico de pueblo, de sandalias rotas y olor a cabra que desgraciadamente conoció el dolor de las dos Españas.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
LA LUZ DE LORCA
Y yo que me la lleve al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido...
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quito el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos...
FEDERICO GARCÍA LORCA
Plaza de Santa Ana (Madrid)
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