
20 millones de personas morirán de una enfermedad cardiovascular hasta 2015. 470 mil nuevos casos de cáncer de cuello de útero se registran al año. 24 millones de personas sufren alzhéimer en todo el mundo. Estos datos propios del llamado primer mundo, no son nada comparables con las enfermedades que asolan y matan al otro mundo más olvidado.
El presupuesto militar mundial es del orden de un billón cien mil millones de dólares/año. Sólo en Irak se han gastado ya dos billones de dólares.
Con solo una parte de ese dinero que se destina a investigaciones militares y armamento de alta tecnología se podría mitigar el hambre de los 815 millones de hambrientos en el mundo, se podría dar educación a los 845 millones de adultos analfabetos y se podría dar tratamiento a los 40 millones de enfermos del VIH-SIDA.
Esas son las ironías de la vida, mientras unos gastan millones en formas novedosas de acabar con la vida otros mueren de hambre, de sed o de enfermedades prevenibles.