
Nací siendo un juguete y como la mayoría de los juguetes acabé olvidado. Lo tuve todo, amor, ternura, hogar, juegos, simpatías y abundante comida. Una calurosa tarde salí con mi familia adoptiva a dar un paseo y en un descuido se olvidaron de mí. Esperé con entusiasmo ese abrazo y ese regresó que nunca llegó, entonces me di cuenta que yo también era un ser vivo y comprendí el significado de espíritu consumista y meramente utilitario.
Lastima que lo descubrí tarde.