
Paisaje rural que lleva ya largo tiempo limando sus perfiles, acostándose en su lecho de tierra seca y barro. El olvido ha ido intensificando su horizontalidad, con la misma cadencia con que antaño, en las noches de charla y fuego compartido, las manos de sus hombres amasaron adobes con que erguirlo. Hoy ya sólo se hurga en su árido subsuelo, sin esperar ni flores, ni frutos, ni cosecha. Y en las entrañas de esta tierra, quedarán posiblemente incrustados los despojos eternamente vivos, de esta civilización, la nuestra.
imagen: pitres- la alpujarra de Granada.