
La deplorable escala de valores que masticamos a diario, en la que se adora al becerro de oro y se idolatra al más analfabeto, alimenta una sociedad llena de patologías: drogas, alcoholismo, ambición descarnada, burbujas de plusvalía y explotación, injusticia, desigualdad, insolidaridad…
Si miramos atrás en nuestra reciente historia, antes de la caída de Constantinopla y con los turcos a la puerta, los muy civilizados y congruentes habitantes de aquella ciudad dedicaban su preciado tiempo a discutir sobre el sexo de los ángeles al tiempo que se hartaban de comilonas, bacanales y demás festejos.
Quizá la crisis, sea la purga efectiva y nos libre de la falsa solidaridad y de los falsos guerreros que confunden los gestos con las acciones, del tanto tienes tanto vales y de tanta hipocresía políticamente correcta
Pero me temo que como casi siempre, la crisis se cebará con los más débiles.
Si miramos atrás en nuestra reciente historia, antes de la caída de Constantinopla y con los turcos a la puerta, los muy civilizados y congruentes habitantes de aquella ciudad dedicaban su preciado tiempo a discutir sobre el sexo de los ángeles al tiempo que se hartaban de comilonas, bacanales y demás festejos.
Quizá la crisis, sea la purga efectiva y nos libre de la falsa solidaridad y de los falsos guerreros que confunden los gestos con las acciones, del tanto tienes tanto vales y de tanta hipocresía políticamente correcta
Pero me temo que como casi siempre, la crisis se cebará con los más débiles.